Un día jueves perfecto, el alumnado se mantuvo entre las 10
personas y todos parecieron disfrutar de la clase.
La clase de aquel día consistió en repaso de Dominio y
Rango, e introducción a Funciones compuestas. De esta manera, estábamos
comenzando a despegarnos del sílabo de Matemática del Programa Oficial de
tercer año.
Resultaba ser un tema totalmente nuevo e intrigante para
cada estudiante. El aspecto positivo que se pudo recalcar fue que los alumnos
no presentaron problemas en el aprendizaje, incluso, lograron resolver los
ejercicios de una manera acertada en un intervalo relativamente corto de
tiempo.
De esta manera, nosotros (Nicolás, José y yo) pudimos
corroborar que habíamos logrado enseñar de una manera adecuada. Incluso, una
estudiante pidió que le dejaramos un tareas para la casa, lo cual demostró que
no sólo en la parte cognitiva, sino que también en la parte emocional y el
vínculo profesor-alumno, había sido desarrollada en nosotros tres.
Incluimos también ejercicios de exámenes pasados de
Bachillerato sobre funciones compuestas. Estos fueron provistos por el
profesor.
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